Una escena perfecta:Muerte de John Rooney - Camino a la Perdición (Road to Perdition)

Antes de retomar mi andadura por este blog me gustaría daros las gracias a todos por vuestros ánimos y por vuestras peticiones para que vuelva a escribir. Muchas gracias de verdad por demostrarme que hay alguien ahí fuera.

Ahora vamos al grano, para mi vuelta al blog he decidido escribir sobre la que, para mí, es una de las mejores escenas de la historia del cine. Una rara conjunción de brillante puesta en escena, magistral fotografía, excelente música y grandes interpretaciones. Una secuencia que demuestra que el cine no es sólo teatro filmado, y que el guión, muchas veces sobrevalorado, no siempre es tan importante como sí lo es en el teatro, por ejemplo.

La secuencia corresponde a la mejor película filmada, curiosamente, por un director de teatro, el británico, Sam Mendes. Su nombre es Camino a la Perdición (Road to Perdition). Y la secuencia en cuestión es aquélla en la que el personaje interpretado
Tom Hanks da muerte a la persona que le ha dado la vida y la muerte, el gangster para el que trabajaba, interpretado magistralmente por Paul Newman, en su última aparición en la gran pantalla.

El primer elemento a destacar de la escena, y de toda la película, es la asombrosa fotografía de Conrad L. Hall, uno de los mejores directores de fotografía de la historia, en el que fue su, inmejorable, testamento cinematográfico que, ademas, fue merecedor de un Oscar póstumo. Su trabajo con las sombras, la tenue iluminación callejera y la lluvia es la obra de un maestro en estado de gracia. Si tienes por afición la fotografía, la película te puede gustar más o menos, pero es una obra de visionado imprescindible, a la que, por cierto, el vídeo que he puesto no puede hacerle justicia.

El otro punto fuerte es la sobriedad en la puesta en escena por parte de Mendes, yendo del plano general al particular, de modo que nunca perdamos detalle del avejentado rostro de Newman. Usando los mínimos movimientos de cámara y empleando el montaje así como el enfoque/desenfoque cuando verdugo y víctima se enfrentan. La planificación, el tempo narrativo son perfectos. Y todo realizado desde una aparente sencillez, en una película que, además, no destaca precisamente por esa sencillez en su puesta en escena, ya que cuenta con algunas secuencias muy elaboradas.

Sin diálogos muchas veces parece ser difícil juzgar las interpretaciones de los actores. No es éste el caso, las interpretaciones tanto de Tom Hanks como de Paul Newman transmiten perfectamente el estado de sus personajes con lo mínimo. Notar por ejemplo, el cambio en el rostro de Hanks cuando realiza el último crimen o la expresión de Newman cuando se da cuenta de que ése va a ser su final. En una secuencia de más de tres minutos sólo se articula una frase, no hay necesidad de más. Tal es la maestría en la dirección y en las interpretaciones.

El último punto a destacar es la música compuesta por Thomas Newman. Newman es un compositor con un estilo propio muy característico e identificativo, que ha generado multitud de imitaciones y se ha granjeado un prestigio muy merecido en el mundo del Cine. La secuencia comienza con el sonido de la lluvia que poco Rooney descubre que va a morir. Es un piano, reflejando el dúo de piano que abre el film con Hanks y Newman a modo de padre e hijo, pero tristón, lento, como desganado, con un acompañamiento sombrío de las cuerdas y efectos de sintetizador. Toda la secuencia sigue este esquema hasta que cesan los disparos (que no han estado acompañados de efectos sonoros en ningún momento) y comenzamos a ver una sombra en la lluvia que se acerca a Rooney. Las cuerdas toman protagonismo resaltando el hecho de que el hijo vaya a matar al padre, tornándose mucho más trágicas que en el tramo inicial, en un crescendo en intensidad que se ve cortado con el ruido de los disparos con que el personaje de Hanks mata a Rooney. Tras el silencio vuelve el piano a modo conclusivo con una mayor compañía de los efectos sintetizados. El resultado si bien en disco (tema Ghosts) no resulta especialmente llamativo, con las imagenes resulta muy poderoso y un ejemplo perfecto de empleo inteligente de la música de cine para enriquecer las imágenes.

No me explayo más, aquí os dejo con la secuencia perfecta. Disfrutadla.

PD:Esta noche subiré un vídeo con mejor calidad que, al menos respete la relación de aspecto de la película.
PD2: Ya está subido el vídeo con bastante más calidad.

Comentarios

Fay ha dicho que…
:o me ha gustado mucho tu blog ^^
Samurai ha dicho que…
Buenisima la entrada.
Que intereses tan sustanciales.!!!!
Saludos.