El Caballero Oscuro (The Dark Knight) de Cristopher Nolan


Batman es uno de los personaje de cómic que más adaptaciones y encarnaciones cinematográficas ha tenido. Hay que remontarse a los años sesenta para encontrarnos con la primera encarnación, protagonizada por Adam West y que, por supuesto, no era más que un capítulo largo de la serie kitsch estrenado en cine. Hubieron de pasar casi veinte años para encontrarnos con la siguiente adaptación, la celebérrima Batman de Tim Burton protagonizada por Michael Keaton. Este film supuso el renacer de un género de capa caída y se convirtió en la película más taquillera del año. Además significó la entrada triunfal de Burton en el cine de gran presupuesto, consiguiéndolo además sin hacer excesivas concesiones al estudio y, por lo tanto, aplicando su particular universo al personaje creado por Bob Kane. A raíz del éxito no tardó en firmarse una segunda parte, donde el peculiar director norteamericano tuvo carta blanca y le salió una película personalísima, extrema, oscura, con escasa presencia del mundo y una atmósfera extraña, gótica y decadente. Vamos, un film de Burton en el que de vez en cuando aparecía Batman. La película se saldó con una decepción a nivel taquillero y Burton fue apartado de la saga, que aun así seguía gozando de buena salud económica.

Los productores no tardaron en buscar un nuevo director para las andanzas del superhéroe enmascarado. El elegido fur Joel Schumacher, una elección desafortunada a todas luces, y que dio paso a las dos peores films de la saga Batman Forever con Val Kilmer y Batman y Robin con George Clooney, a cada cual peor; ridículas y sin sentido de la mesura, Schumacher transformó la ominosa ciudad de Gotham en una especie de mastodóntica discoteca llena de luces de neón. Un horror filogay visual, donde una de las novedades "destacadas" por el director eran los pezones añadidos al traje del superhéroe. Con estos dos pedazos de celuloide positivado, la saga quedó muerto durante varios años.

Entonces llegó él, Cristopher Nolan, prestigioso director con apenas dos trabajos conocidos pero minoritarios, Memento e Insomia y un debut casi inédito, el elegido para dar un nuevo rumbo a la saga. Así nació Batman Begins que, con un reparto de altura (a saber Liam Neeson, Christian Bale, Michael Caine, Morgan Freeman, Tom Wilkinson y Gary Oldman, entre otros), supuso el soplo de aire fresco que el personaje necesitaba. Usando un punto de vista mucho más realista y cercano a la realidad que el circense elegido por Burton, el film de Nolan lograba un gran equilibrio entre las escenas de acción y las escenas dialogadas, dotando de gran fluidez al relato e impregnándolo de ese pesimismo tan característico en el director. La película supuso un gran éxito, aunque no estratosférico, pero sí suficiente como arrancar con garantías una nueva saga.

Así, tres años después, llega El Caballero Oscuro, la mejor película de la saga hasta la fecha y una de las mejores películas de superhéroes de la historia.

La Mafia de Gotham vive su época más baja, Batman(Christian Bale) junto al inspector jefe Gordon(Gary Oldman) y el fiscal del distrito Harvey Dent(Aaron Eckhart), tienen a los mafiosos contra las cuerdas, listos para impartirles el golpe final. Pero un nuevo personaje, que se hace llamar el Joker (Heath Ledger), llega a la ciudad dispuesto a sembrar el caos.

Se podría decir que Nolan ha seguido los pasos de Tim Burton. Tras el éxito de la primera parte consiguió el poder para tener carta blanca en la secuela, y así poder traer el personaje de Batman a su universo particular. El primer paso es obvio, la Gotham de Batman Begins, una amalgama decadente de distintas urbes, y por lo tanto irreal hasta cierto punto, se transforma en una ciudad más tangible, más real, más vista, al fin y al cabo, Chicago. Parece una pequeña diferencia, pero no lo es, es un modo rápido (y barato) de acercar al personaje a la realidad. Además, ya desde la primera aparición del personaje, se le desprende de la aureola misteriosa de sus apariciones del primer film, haciéndolo más mundano, menos superhérores y más vengador justiciero. Otro punto interesante es que, siguiendo los paso de Burton, el superhéroes está en muchos puntos en un segundo plano, detrás de personajes muy bien escritos como Harvey Dent y el Joker. Y es que el Caballero Oscuro es en cierto modo una película coral, con varios personajes principales y secundarios con cancha suficiente como para lucirse. De nuevo y, como marca de la casa, el humor vuelve a brillar con su ausencia y cuando lo hace no es muy afortunado. El cine de Nolan vive en la escala de grises y la atmósfera opresiva, sin resquicios para el humor. El realizador vuelve a demostrar, además, su gran sentido de la puesta de escena y de la realización en las escenas dialogadas, que son mayoría, en un film más cercano a películas como Heat de Michael Mann que a otras como Superman. Una sorpresa agradable es comprobar que tiene más confianza en la realización de las escenas de acción, siendo éstas mucho más logradas y elaboradas que en Batman Begins, olvidándose de la saturación de planos y los movimientos de cámara mareantes. No obstante, aún necesita mejorar en este aspecto, pero hay que reconocerle el mérito de no recurrir a una segunda unidad para la realización de este tipo de escenas, como ocurre por ejemplo en la saga Bond, donde muchas escenas ya han sido filmadas incluso antes de que la película tenga director asignado. Otro gran mérito de Nolan(y sus guionistas) es conseguir un ritmo tal que el film casi parece un clímax continuado de dos horas y media.

El guión, obra del propio realizador junto a su hermano y David S. Goyer, se muestra complejo y lleno de matices, dotanto de personalidad a los personajes, tornándolos creíbles y presentando acertados dilemas morales en los juegos del Joker. Además también analiza la figura del héroe en nuestra sociedad y si un justiciero como Batman, un fuera de ley, puede considerársele como tal. Destacar, sobre todo la gran labor de escritura de los personajes de Harvey Dent y Joker, sobre todo del primero, que presenta un completo arco vital.

A nivel interpretativo la película está a gran altura. Se está hablando hasta la saciedad de la magistral interpretación de Ledger y coincido es un muy buena interpretación apoyada en un personaje impecablemente escrito y que resulta un caramelo para cualquier actor. Distanciándose a años luz del Jack Nicholson interpretado por Jack Nicholson(no, no es un error) del Batman de Burton, logra un personaje aterrador y desquiciado. No obstante, siempre he preferido las actuaciones más contenidas, pues opino que este tipo de personajes son más fáciles de interpretar, si bien es complicado no pasarse de la raya. Quizás por eso la interpretación que más me ha gustado ha sido la de Aaron Eckhart como Harvey Dent, otro personaje muy bien escrito y que cuenta con la ventaja de tener un arco vital variado, lo que permite un buen lucimiento del actor. El resto del reparto también está francamente bien, destacando un muy contenido Gary Oldman, que demuestra lo buen actor que es cuando lo controlan, y por supuesto, Bale, Caine o Freeman(aunque estos dos tienen una edad que les permite interpretar el mismo papel una y otra vez con su aplomo y seguridad habituales). Maggie Gyllenhal, por su parte, hace lo que puede con el personaje más flojo de la función, no consigue superar lo realizado por Katie Holmes, supera el trámite de manera profesional al igual que hiciera la señora de Tom Cruise.

En los apartados técnicos la película está a un nivel muy alto, como, por otra parte, se espera de producciones de este nivel. Aun así, destacar la gran labor de los equipos de sonido y de efectos visuales.

A nivel musical se vuelve a demostrar que los films de Nolan no permite un lucimiento excesivo de los músicos, en este caso Hans Zimmer y James Newton Howard. La partitura es muy efectiva y no omnipresente algo que se agradece, muy potente y con algún hallazgo interesante como el tema del Joker. Con las imágenes funciona a la perfección debido sobre todo a la ansiedad y tensión generada mediante su tema principal, el tema de Batman, un leitmotiv basado un ritmo que va creciendo en intensidad, y por lo tanto causando cierta ansiedad en el espectador, de modo inconsciente, por supuesto. Es una música que separada de las imágenes y escuchada por sí sola resulta incluso anodina pero que en el film resulta muy lograda, que es al fin y al cabo la misión de una partitura cinematográfica.

En resumen, ¿es El Caballero Oscuro una Obra Maestra? Probablemente no. Realmente hasta ahora creo que no he dicho nada negativo de la película de hecho el único punto negativo que veo es el cerrar el arco de Harvey Dent, un personaje muy jugoso que podría haber sido mejor aprovechado en una continuación y alguna escena argumentalmente innecesaria, como la escapada a Hong Kong, aunque narrativamente necesaria para introducir una escena de acción en un film en el que no abundan. Es un film muy completo, muy serio a la par que espectacular, trepidante narrativamente, abrumador en ocasiones, inteligente, interesante, entretenidísimo, su larga duración de dos horas y media no pesa en el espectador. Una gran película, probablemente no para todos los paladares, siempre hay gente que no verá sus excelencias, que consigue que esperemos con más ganas el siguiente film de un director tan interesante como serio, Cristopher Nolan.

Comentarios

Tanyluz Sciortino ha dicho que…
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Jordim ha dicho que…
Me da igual si hay que ponerle esa etiqueta de Obra maestra; yo disfruté como un cerdo viéndola..
Dirty Clothes producciones ha dicho que…
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