Banderas de Nuestros Padres de Clint Eastwood


De la unión de los de los directores más influyentes del cine americano nos llega la película Banderas de Nuestros Padres, el penúltimo film de Clint Eastwood (quien ya ha realizado otro a continuación Cartas de Iwo Jima), producido por Steven Spielberg. La película con guión de Paul Haggis, también director de Crash, narra la utilización por parte del gobierno de los EE.UU. de los soldado supervivientes de la famosa foto de la izada de bandera en la isla japonesa de Iwo Jima, todo un símbolo en aquel país.

Tras dos películas imprescindibles como Mystic River o Million Dollar Baby, Eastwood no ha podido mantener el listón, si bien es cierto que éste había quedado muy alto. Banderas de Nuestros Padres es un film redundante y superficial, con poca personalidad visualmente, sus imágenes remiten constantemente a la película bélica con mayor influencia en el cine de los últimos años, Salvar al Soldado Ryan de Steven Spielberg. Pero además, en su tramo final también se hace lento y pesado. Las culpas principales quizás haya que echárselas al guión y a la estructura que sigue la película. La película sigue tres líneas temporales que se van entremezclando. Una transcurre en la actualidad, otra durante la batalla de Iwo Jima y finalmente la última sigue el periplo de los soldados supervivientes de la foto, a la postre protagonistas del film. La línea temporal situada en la actualidad sólo sirve como justificación a la figura de un narrador presente en la película, no es especialmente molesta, salvo en el tramo final. En cuanto a las otras dos, la principal sería el seguimiento de las actividades de los soldado tras abandonar la isla japonesa, mientras que se recurre a flashbacks para contar lo vivido durante la batalla. Esta estructura funcionaría si el guión se guardase ases en la manga para ir dosificando el interés durante el metraje del film, pero no es así. En los primeros 30-45 minutos del film, el espectador ya conoce el punto de vista, el mensaje que quiere transmitir y las consecuencias que tendrá en los protagonistas el hecho de ser utilizados por el gobierno. Por lo que esta decisión de montaje de la película resulta equivocada, probablemente hubiera resultado más efectiva eliminando la línea temporal actual, y montando las otras dos en orden cronológico, algo que hubiera ayudado a conocer y entender un poco mejor a los personajes. Además el guión presenta unos personajes muy superficiales, no entra en su personalidad, apenas sabemos nada de ellos cuando la película acaba, lo cual impide que el espectador pueda lograr involucrarse más en la trama. Toda una decepción viniendo la película del tándem creativo que tan bien funcionó en Million Dollar Baby.

A nivel de actuación, la película tampoco es destacable, los actores no están mal, pero poco pueden hacer con los papeles que tienen. Sólo Adam West que interpreta a un soldado de una reserva india, sale mejor parado.

En cuanto a los aspectos técnicos la película es impecable, haciendo gala del amplio presupuesto con el que ha contado, es el film más caro de Clint Eastwood. Tanto la fotografía, como la dirección artística, vestuario, consiguen recrear a la perfección las diversas épocas en las que transucurre la película. En cuanto a la banda sonora, lo mejor que se puede decir es que es discreta, podría quitarse y no pasaría nada, es inocua totalmente. Estilísticamente es igual que Million Dollar Baby o Brokeback Mountain, una melodía simple, muy simple, que es ejecutada durante la película por diferentes instrumentos. Tan sencillo es el tema principal que bien podría pasar por una nana. Eastwood demuestra una vez más que lo suyo no es componer. Por otro lado lo compensa con su sobria y elegante dirección. Clásica en el mejor sentido del término, dejando respirar los planos, sin apabullarnos con un montaje acelerado, ni siquiera en las escenas de guerra, en las que muy esporádicamente usa algún plano con cámara en mano. Spielberg redefinió el rodaje de escenas de guerra en Salvar al Soldado Ryan con una secuencia inicial que ha sido imitada en innumerables películas desde entonces. Eastwood narra una batalla similar de la misma guerra con un estilo fotográfico idéntico, y si bien su narrativa es menos frenética menos aventurera y experimental que la de Spielberg, consigue unas escenas de batalla con personalidad, haciendo notar que quien está tras las cámaras es un director experimentado con las ideas muy claras y no un simple emulador.

Resumiendo, que es gerundio, Banderas de Nuestros Padres es una decepción. Una película excelsa técnicamente, pero fría en su interior debido a un guión demasiado superficial y con una estructura que quiere ser críptica y atrevida pero resulta redundante y predecible. Una pena sobre todo viniendo de un director como Clint Eastwood cuyo nivel en sus últimas películas rozaba la perfección.

Comentarios

Yul B. ha dicho que…
Buena crítica. Te invito a que leas la nuestra en 'Tu Blog de Cine' (http://www.tublogdecine.es).

Nos leemos ;)
aadjazz ha dicho que…
La verdad es que pienso al contrario que tú, me ha parecido una gran película, muy bien estructurada, y es cierto a los 45 minutos ya sabe que mensaje quiere transmitir pero no eso no es lo importante en una película. Hay que tener en cuenta que a Eastwood le gusta contar las cosas poco a poco, pequeños detalles que va desgranando a lo largo de la película y con los sucesivos flashbacks que contribuyen al climax final.

Buen blog, saludos!
Shild ha dicho que…
Realmente creo que ésta es una de las mejores críticas sobre la película que he leido, ya que ha sido muy sobrevalorada, y en especial cuando el propio Eastwood ya indicó que ésta no era su película, si no Iwo Jima.

Así que nos tocará esperar unos mesecillos para sorprendernos con una grandiosa película tal y como nos tiene acostumbrados.
José Córdoba Escamilla ha dicho que…
Gracias shild! Y a aadjazz comentar que lo bueno del cine es intercambiar pareceres, opiniones, discutir a la salida del cine. A mí personalmente no me gustó y ya te digo que me dio pena porque Eastwood me gusta muchísimo desde que lo descubrí con esa obra maestra que es Un Mundo Perfecto.